12/05/2015: Jornadas de Educación Vial en Quinto Nivel



Alumnado de 5º -A




Alumnado de 5º C




Alumnado de 5º B

11/05/2015: Jornadas de Educación Vial en Tercer Nivel



Alumnado de 3º B




Alumnado de 3º C



Alumnado de 3º A



Senderismo: Subida a las cuevas de Ardales

SENDERISMO Y ESPELEOLOGÍA
EN LAS CUEVAS DE ARDALES
6º nivel



El recorrido, marcado en rojo, tiene una pendiente de 10-20 grados. Son aproximadamente 3,5 km. por lo que caminaremos a buen paso entre cuarenta cinco minutos y una hora.
Subiremos usando carriles y senderos hasta llegar a la cueva. Antes de entrar, desayunaremos.
La visita terminará sobre las 13:30 horas, bajaremos hasta el autobús siguiendo el mismo recorrido.

Necesitaremos llevar un calzado cómodo y una linterna con pilas nuevas.

Cráneo en un enterramiento prehistórico dentro de la Cueva de Ardales


En una oquedad entre las rocas se puede descubrir, entre las piedras y si alumbras con tu linterna, este cráneo de hombre primitivo. En otro enterramiento puede observarse una mandíbula inferior humana.

La mano negativa en la Cueva de Ardales


En la Cueva de Ardales se encuentra una de las manifestaciones más extrañas de la pintura prehistórica: las manos negativas. "Sólo hay 30 cuevas en el mundo con manos negativas; en la Península sólo hay ocho y ésta es la única en el sur", asegura el investigador Cantalejo, quien explica cómo los hombres antiguos aplicaban la pintura sobre la pared mediante soplidos. "Se sopla la pintura y queda el halo negro en la roca y la mano en el centro", apunta.

La llegada del hombre a estos lares, tierra de caza, fue fruto del enfriamiento del continente hace 30.000 años; buscaban las tierras del sur, aún ocupadas por los últimos neandertales. Y es precisamente en esta época de transición cuando se inicia "uno de los grandes procesos de la evolución humana: la mente, por primera vez, es capaz de representar lo que piensa" y nace el mundo de la imagen y la comunicación gráfica.

Sin embargo, y pese a la creencia generalizada sobre el arte prehistórico, las imágenes naturalistas son minoritarias. Así, sólo se han clasificado 200 motivos realizados de forma naturalista, frente a 4.000 totalmente abstractos. Según Cantalejo, las representaciones de animales y de figuras humanas, como las de Altamira, son minoritarias, pues "pertenecen al final del ciclo artístico prehistórico, hace unos 14.000 años".

En este caso, el 85% de los vestigios "son elementos gráficos abstractos, signos, pero no tenemos la 'piedra roseta' que nos permita descifrarlos". En estas cuevas pueden observarse rayas, puntos, círculos, aspas..., "todo un lenguaje gráfico magnífico, pues usaban más de 30 signos distintos, más o menos como nosotros ahora con el alfabeto".

Cueva de Ardales: Pulverizador de agua casero

¿Te atreves a construir este instrumento con el que un hombre primitivo dejó la marca de su mano en la Cueva de Ardales?

Pulverizador

Material:

1. Un vaso con agua.
2. Un par de pajitas de plástico.
3. Cinta adhesiva transparente.
4. Tijeras.

Montaje:

1. Mete la pajita de plástico en el vaso con agua y córtala a un centímetro por encima del borde del vaso.
2. Sostén la pajita en el vaso pegada a la pared con la cinta adhesiva.


3. Corta otro trozo de pajita de unos 6 cm y acércalo al extremo superior de la pajita que está metida en el vaso con agua.

4. Sopla muy fuerte por la segunda pajita.

Sale agua por la pajita que está en el vaso en forma de gotitas diminutas: agua pulverizada.

Explicación:

Al soplar sobre la pajita que está en el vaso con agua se crea una corriente de aire que disminuye la presión. El aire sobre la superficie del agua fuera de la pajita ejerce una presión mayor y el agua sube por la primera pajita. Al llegar a la parte superior se divide en gotitas de agua que salen con la corriente de aire hacia adelante en forma de agua pulverizada.

Cortesía de Manuel Díaz Escalera
FQ - Experimentos
Experimentos de Física y Química que se pueden realizar con materiales corrientes

El arte rupestre en Andalucía




La cueva de Ardales o de Doña Trinidad Grund


Ardales alberga una de las grutas con pinturas rupestres más relevantes de la Península, la Cueva de Doña Trinidad o de Ardales, situada a unos cinco kilómetros del casco urbano.

La Cueva reúne una colección de pinturas del Paleolítico Superior, en torno a unos 20.000 años a. C. Descubierta en 1821 y reabierta al público en 1985 -a mediados del siglo XIX doña Trinidad Grund la adquirió como complemento al negocio termal que su familia tenía en el municipio de Carratraca- la Cueva de Ardales tiene un recorrido superior a los 1.600 metros y está considerada como uno de los mejores exponentes del Arte Paleolítico andaluz, ya que cuenta con 54 representaciones de animales y más de un centenar de símbolos.

Entre las pinturas rupestres encontradas predominan las ciervas -se han contabilizado 35-, además de caballos, cabras, etc.. Los colores predominantes son el rojo, negro y amarillo-ocre. El bestiario completo se ubica en la zona conocida como «El Calvario», donde existen además numerosos símbolos grabados.

Una de las figuras más representativas es la «Gran Cierva» o «Cierva de Ardales», pintada en negro con un grueso punto rojo en la zona del corazón.

En la gruta se han encontrado igualmente objetos del Neolítico Medio Reciente, concretamente restos de cerámicas de vasos y ollas, así como del Neolítico Reciente y varios enterramientos de la etapa calcolítica (2.700 años a. C.)

Recreación virtual de la Cueva de Ardales (Málaga)




"Arqueomanía" (La 2) se adentra en la Cueva de Ardales (Málaga)


El "Homo sapiens" utilizó cera de abeja para hacer lámparas



¿Por qué en la Cueva de Ardales se han encontrado restos de arte rupestre de hace 25.000 años cuando en el resto de cavernas de Andalucía los motivos más antiguos se remontan 5.000 años atrás? ¿Fue aquí donde los primeros Homo Sapiens se atrevieron a llegar a las cavidades más recónditas y oscuras que nunca alcanzaron sus antepasados neandertales? ¿Qué tecnología utilizaron para explorar y habitar unas profundidades nunca antes pisadas?


A estas y otras preguntas podría responder una reciente investigación que sostiene que la clave de todo fue un paso de gigante en lo que se refiere al uso del fuego por parte del hombre prehistórico, quien empezó aquí a utilizar cera de abeja como combustible de las primitivas lámparas de la época. Así lo afirma un estudio científico de Pedro Cantalejo y María del Mar Espejo, miembros de la Red de Patrimonio de Guadalteba, que presentó recientemente estas conclusiones en el prestigioso Ciclo de Conferencias de la Sociedad Prehistórica de Cantabria que se celebra anualmente en aquella comunidad autónoma.


Para reforzar la teoría, los investigadores realizaron pruebas de campo con las que demostraron que las lámparas con cera de abeja aseguraban una iluminación mucho más eficaz y duradera que las antorchas que se valían de grasa animal, la sustancia que los estudios anteriores señalaban como el combustible más probable. «Teníamos interés en conocer cómo se hicieron las necesarias exploraciones para realizar o visitar este arte en el interior oscuro de las grandes cuevas, porque su situación, en zonas de difícil progresión, necesitaba de una iluminación segura. Cuando probábamos con lámparas de grasa no funcionaban y nos ponían en peligro porque se apagaban al más mínimo desnivel del recipiente», explica Pedro Cantalejo.



Por el contrario, el trabajo de la Red de Patrimonio de Guadalteba subraya las cualidades de la cera, que se sacaba apretando las colmenillas y colocándola sobre una roca en forma de cuenco o sobre conchas marinas, ya que se cree que este mismo método se empleó en la cueva del Cantal de Rincón de la Victoria, más cercana a la costa.



Respecto a la mecha, se ha comprobado la eficiencia de las liadas con pelo de animal (lana) y fibra vegetal (musgo, ramitas de enebros u hojas de matagallo). El estudio es tan detallado que hasta se ha comprobado la duración del fuego con este tipo de ingenio. En concreto, una cantidad aproximada de 20 gramos (equivalente a un panal de 10 por 10 centímetros) con una mecha de siete centímetros impregnada en la misma cera dura una hora aproximadamente. Además, la recarga tanto de cera como de mecha podía realizarse sin complicaciones.

«Tres personas portando este tipo de iluminación pueden adentrarse en cualquiera de nuestras cuevas, apoyándose unos a otros en la progresión, como ocurre hoy en día en la actividad deportiva de la espeleología», apunta Cantalejo.

Este hallazgo viene así a reforzar la teoría de que fue en la Cueva de Ardales donde se realizó el primer arte rupestre del sur de la Península Ibérica, coincidiendo con la llegada a estos lares de los primeros "homo sapiens", quienes, a diferencia del hombre de Neandertal, osaron alcanzar las grutas más oscuras gracias a este tipo de combustible.

No en vano, esta cueva, también conocida como la de Trinidad Grund (quien financió en su día su acondicionamiento para su uso turístico) es la única que data del Paleolítico del conjunto de las nueve cavidades de Andalucía incluidas dentro del Itinerario Cultural Europeo Caminos de Arte Rupestre Prehistórico, que agrupa a yacimientos de siete países.

Para la Red de Patrimonio de Guadalteba, dicha inclusión supuso un reconocimiento a las medidas de protección, recuperación y estudio que se iniciaron en el lugar hace 25 años con la decisión de impedir el proceso de deterioro.

Este último trabajo se encuadra pues dentro de un ambicioso programa que ha dejado atrás el enfoque de la cueva únicamente como atractivo turístico en favor del estudio científico.

Una auténtica mecha para la lámpara prehistórica de la Cueva de Ardales (Málaga)



Ésta es la planta llamada "Matagallo".
Es muy frecuente en nuestro monte bajo andaluz.


Tras coger un poco de "Matagallo" cerca de la cueva, lo dejamos secar.


Envolvemos la planta seca con hilo de coser. Sabemos que
en la Prehistoria se haría, lógicamente, con otras fibras vegetales 
naturales pero el hilo de coser consigue el mismo efecto:
Compactar la planta de "matagallo"  dándole forma de mecha.


Procedemos a calentar cera de un panal de abeja
para que, al caer en gotas, empape la mecha de "matagallo" 
y realice una mejor y más duradera combustión.

Aquí tenéis el resultado

Andalucía: Cueva de Ardales (Málaga)


La Cueva de Ardales o de Trinidad Grund fue descubierta en 1821 gracias a un terremoto que dejó libre la actual puerta de entrada. Dª Trinidad Grund la adquirió y condicionó para su visita a mediados del siglo XIX, como complemento del balneario termal en la población vecina de Carratraca. Posteriormente, la cueva cae en el olvido hasta 1985 en que se protege, se estudia y se reahre al público.

La Cueva conserva más de 50 figuras y otros símbolos pertenecientes al Paleolítico Superior (18.000-14.000 a. de C.) casi todos localizados en la Galería del Calvario. Son figuras de animales, ciervas, caballos, cabras y un pez, grabadas en su mayoría con punzones o buriles de sílex. Otras están pintadas en negro, rojo y ocre-amarillo. También se han encontrado restos de época epipaleolítica (8.000 a. de C.) y del Neolítico-Medio-Final (4.000 a. de C.) en la Sala del Saco y en la Sala de Las Estrellas. En las Galerías Altas se conservan restos de enterramientos del Calcolítico. En general, los gravados y pinturas datan del Paleolitico Superior hace unos 20000 años.

El recorrido interior de la cueva es superior a 1,5 Kms., en el destacan la Gran sala, la Galería del Arquero, la Sala del Lago, la Galería del Espolón, la Galería de los Grabados y la sala de las Manos, además de encontrarnos con laberintos de columnas, lagos permanentes y bellas formaciones de estalagmitas.
Para saber más, pulsa aquí.

Pulverizador prehistórico



Como parece que os está costando trabajo reproducir el pulverizador prehistórico utilizado en la Cueva de Ardales, aquí os dejo un vídeo de dos alumnas de un colegio de Toledo a las que este experimento les sale estupendamente... Eso sí, usan otro material alternativo como recipiente: el envase plástico de un carrete fotográfico:




Estos estudiantes de Secundaria nos explican el efecto "Venturi" que es el principio físico en el que se basa el pulverizador de agua usado en la Cueva de Ardales hace 25.000 años.

Visita virtual a la Cueva de Ardales